El futuro de los cajeros automáticos en España
¿Los cajeros automáticos tienen los
días contados en España?
Que el mundo de las finanzas ha cambiado radicalmente
durante los últimos años es un hecho palpable y en uno de los aspectos donde
más se ha notado este nuevo panorama del mundo financiero es el de los medios
de pago. Ya desdelos comienzos de siglo
XXI el efectivo ha ido perdiendo su trono y su lugar privilegiado en las
carteras de los españoles, pero sobre todo las tarjetas y las aplicaciones
han ido comiéndole terreno al hecho de pagar con dinero en efectivo. La
comodidad de abonar nuestras compras con un plástico en vez de hacerlo con el
dinero que tenemos en nuestra cuenta o que nos prestan a través de créditos rápidos y que tenemos que retirar de un cajero se ha
impuesto, por lo que señalan los datos del Banco de España.
Aplicaciones móviles y pagos con
tarjetas le han comido el terreno
Los bancos, a diferencia de la postura que tenían, se han
girado y se muestran cada vez más dispuestos a trabajar apoyándose en todo lo
que ofrece el mundo de las nuevas tecnologías. BBVA, Santander, CaixaBank… Todas
las grandes entidades incorporan ya aplicaciones y servicios propios para
agilizar los trámites y los métodos de pago al momento de nuestras compras.
Al mismo tiempo, los pagos con tarjetas y, sobre todo con
efectivo, han ido perdiendo fuerza. Además de que, en muchos casos resultan
productos más incómodos, las políticas
de los propios bancos (propietarios tanto de muchos cajeros como de los
novedosos medios de pago que comienzan a invadir nuestros smartphones) también ha contribuido a ello. En este caso, puede
surgir la pregunta: ¿están los cajeros automáticos condenados a desaparecer?
El nuevo rumbo comercial de los
bancos no parece favorecer a los cajeros
Lo cierto es que en
la segunda década del siglo, el número de cajeros ha descendido en casi 10.000,
un dato que puede parecer esclarecedor. Sin embargo, los cajeros también han
encontrado a su peor enemigo en su propia casa, por decirlo de alguna forma.
Sí, hablamos de las comisiones, las
cuales siempre han ido muy ligadas a muchas de las operaciones que podíamos
llevar a cabo en los cajeros automáticos. Retirar efectivo a crédito o
sacar dinero en puntos pertenecientes a otros bancos nos han supuesto el pago
de comisiones casi siempre y, en el nuevo mundo financiero en el que estas
penalizaciones han perdido mucha importancia, parece que los bancos ya no le
ven tanta rentabilidad a los cajeros automáticos.
Como cualquier otro negocio, las empresas del sector
financiero tratan de obtener rentabilidad y todo parece indicar que el modelo de negocio se
aleja de la política que han tenido durante los últimos tiempos. El
progresivo adiós a las comisiones hace que los cajeros pierdan relevancia como
filón rentable para las entidades bancarias. Los pagos con tarjetas, incluso,
pueden peligrar también en vista de que las aplicaciones ganan terreno
ofreciendo novedosos métodos de pago. Uno de los ejemplos de que el futuro es
hoy en materia financiera es que ya comienzan a emplearse aplicaciones con las
que se puede pagar con reconocimientos faciales a través de nuestros
dispositivos móviles.