Los países que menos compran por internet
El sur y el
este de Europa, los países que menos compran por Internet
Internet ha reducido las distancias.
Gracias a la red, se puede reservar un viaje, comprar una entrada para un espectáculo,
adquirir un vehículo o cambiar el mobiliario de casa con un par de clics. En
2016, el 55 % de la población de la
Unión Europea con edades comprendidas entre los 16 y los 74 años compró algún
tipo de bien a través de Internet, 2 puntos porcentuales más que en 2015,
según datos de Eurostat recogidos por el Ontsi. Sin embargo, el pastel no se ha
repartido a partes iguales entre los 28 Estados de la unión.
Mientras que en Reino Unido,
Dinamarca, Suecia, los Países Bajos y Alemania más del 71 % de la población
compró por Internet el pasado año (en el Reino Unido el tanto por ciento llegó
al 83 % y en Dinamarca, al 82), en el sur y el este de Europa la cifra es
considerablemente más baja. En Rumanía
la cifra se situó en un 12 % y en otros tantos países no superó el 31,8 %,
el tramo más bajo de la escala propuesta por Eurostat. A la cola de Europa se
situaron Portugal, Italia, Chipre,
Gracia, Bulgaria y Rumanía.
El volumen de compras online parece
ligado al grado de penetración de Internet en cada Estado. Precisamente,
portugueses, italianos, griego, búlgaros y rumanos, además de polacos, son los
que registran un número menor de usuarios frecuentes de Internet con cifras por
debajo del 70,4 % del total de la población. En cambio, en el Reino Unido, los
Países Bajos, Dinamarca, Suecia y Finlandia la penetración de Internet es de
entre el 89,4 % y el 97 %.
España, por
debajo de la media
A pesar de estar ubicados en la cuenca
del mediterráneo, los españoles no estamos en el grupo que menos compras
virtuales realiza. En 2016 el 44 % de la
población española adquirió bienes por la red, 1,7 puntos porcentuales por
encima de 2015, pero muy por debajo de la media europea y alejadísimos de los
valores registrados en el norte del continente.
En cuanto a la penetración de Internet
en España, es del 76,5 %, por encima de los países que menos consumo digital
realizan, pero, una vez más, por debajo de la media europea (79,2 %).
Si
analizamos el efecto del consumo digital en las pymes españolas resulta que el 19 % de las compañías con al menos diez
trabajadores sitas en España han contabilizado pedidos digitales por al menos
el 1 % de su total. En este terreno ganan las empresas irlandesas, danesas,
checas, suecas y alemanas, ya que todos esos países registraron valores por
encima del 25 %. Por el contrario, Bulgaria, Rumanía, Letonia, Italia y Luxemburgo
vieron como el número de empresas que sumaron al menos un 1 % de pedidos online
se quedó por debajo del 10 %.
En
cuanto a los ingresos, el 9,36 % de la facturación total de las pymes españolas
vino del comercio digital el pasado año, al mismo nivel que la media
europea.
Pagar por Internet, ¿cómo hacerlo de forma segura?
Comprar
de forma online es, a priori, seguro.
Pero como en todo, hay que aplicar el sentido común, verificar si la página web
en la que vamos a operar es segura y, si no confiamos demasiado en ella,
consultar las opiniones del resto de los usuarios, señalan desde el comparador
de tarjetas HelpMyCash.com. Las tarjetas
prepago son una alternativa segura para comprar por Internet. ¿La razón? No están vinculadas a ninguna cuenta en
concreto, por lo que en caso de que un tercero clone los datos de la tarjeta, solo podrá gastar el dinero que el usuario
haya cargado previamente en ella. Además, muchas no tienen ningún titular,
por lo que además de seguras son anónimas, lo que disminuye la información que
se trasfiere al realizar una transacción.
La
mayoría de los bancos comercializan este tipo de tarjetas, ya sea en soporte
físico o, como viene siendo cada vez más habitual, en formato virtual. Antes de
utilizarlas, basta con recargarlas con el dinero que se vaya a gastar y, una
vez abonada la compra, si ha quedado dinero, descargarlo para que siempre esté
vacía. Así el riesgo de sufrir un robo se reduce al mínimo.