El scoring hace que pagues más por tu préstamo
El desconocido ‘scoring’ que hace que pagues más por tu préstamo que tu
vecino
El hecho de que tu vecino tenga una
hipoteca diferente a la tuya parece lógico. Al fin y al cabo, seguramente la
habrá solicitado en un banco distinto y probablemente por un plazo y un importe
diferente. Pero ¿y si tu compañero de rellano hubiese pedido un crédito
idéntico al tuyo en la misma entidad? La lógica nos invita a pensar que en ese
caso el precio sería, al menos, similar al nuestro. La sorpresa llega cuando
nos enteramos de que el propietario de al lado paga 100 o 150 euros al mes
menos que nosotros. Con los préstamos y con las hipotecas ocurre lo mismo que con los billetes de avión. Lo único seguro es
que todos los que viajan en el aparato han comprado su billete, pero nadie sabe
cuánto ha pagado por su boleto el del asiento de al lado.
Mientras que nuestra hipoteca puede
tener un interés de euríbor más dos por ciento, la de nuestro vecino puede ser
de euríbor más uno por ciento, incluso habiéndola contratado en el mismo banco
y por el mismo importe. Detrás de estos
desajustes está el credit score,
una calificación que muchos no conocen, pero que condiciona el precio de la
financiación.
Pero ¿qué es exactamente el puntaje
de crédito? Pues se trata, ni más ni menos, de una puntuación que refleja las posibilidades que tiene un consumidor
de reembolsar un crédito. Cuanto más alta sea la puntuación, menos riesgo
asumirá el prestamista y mejores ofertas recibirá el prestatario, mientras que
cuanto menor sea el puntaje, mayores serán las posibilidades de impago y más
cara será la financiación, afirman desde el comparador de productos financieros
HelpMyCash.com. Se trata, en cierta medida, de otorgar las mejores
condiciones a los que tengan una puntuación más alta y castigar con tipos de
interés más altos a los que no tengan un buen historial.
BBVA lo explica así: “Lo que subyace es un estudio
de la probabilidad de que una operación de un importe X, para ese cliente,
finalidad, y plazo, acabe dando problemas, acabe entrando en mora. Si esa
probabilidad es inferior al límite que designe el banco, la operación será
viable, y se le dará luz verde”.
Cuantos más puntos,
mejores créditos
La multinacional Experian, una de
las tres grandes compañías de reportes crediticios del mundo, otorga una puntuación de entre 0 y 999 a los
individuos. Un score crediticio de
entre 961 y 999 nos debería permitir conseguir las mejores tarjetas de crédito,
préstamos e hipotecas. Una puntuación de entre 881 y 960, que según Experian es
“buena”, nos ayudará a firmar préstamos con buenas condiciones, aunque,
advierte la compañía, “las mejores ofertas podrían rechazarnos”. Por su parte,
una puntuación de ente 821 y 880 nos permitiría conseguir tipos de interés
aceptables, pero nuestro límite de crédito seguramente no será muy alto.
Hasta aquí, el escenario es
positivo. Pero si nuestro score tiene
entre 561 y 720 puntos, la cosa cambia. Según Experian, las compañías de
financiación pueden aceptar nuestra solicitud para firmar tarjetas, préstamos e
hipotecas, pero los tipos de interés
ofertados serán más altos, es decir, los productos serán más caros. En el
peor de los casos, si nuestro score
es “muy pobre”, es decir, de menos 560 puntos, lo más probable es que las
compañías de financiación nos cierren las puertas.
El Fico Score, que “permite a los prestamistas tomar decisiones sobre
riesgo de crédito precisas, fiables y rápidas a lo largo del ciclo de la vida
del cliente”, es muy conocido en Estados Unidos y es que 90 de las principales 100 instituciones crediticias del país lo usan,
con ejemplos como Fannie Mae y Freddie Mac, que se hicieron mundialmente conocidas
tras la crisis, o las agencias de rating
S&P y Fitch. Cada día la compañía vende 27,4 millones de puntuaciones y “el
90 % de todas las decisiones de préstamo que se toman en EE. UU. confían en
Fico Score”.
La puntuación Fico es ligeramente
diferente a la de Experian y oscila, generalmente, entre el 300 y el 850. Por
debajo de 580, el score es pobre,
entre 580 y 669, es justo, entre 670 y
739, bueno, entre 740 y 799, muy bueno y de más de 800, excepcional.
¿Qué variables entran en juego?
El cálculo de esta puntuación varía
en cada banco, compañía de capital privado o empresa de tarjetas, aunque por lo
general todos ellos tienen en cuenta las
mismas variables para valorar la fiabilidad de un futuro cliente, señalan
los expertos de HelpMyCash. A saber, los ingresos habituales que recibe el
prestatario, la relación entre estos y el importe solicitado (difícilmente un
banco prestará una cantidad superior al 35 % del total de los ingresos
mensuales) y el historial crediticio, es decir, el resto de las deudas
contraídas y la posible inclusión en un fichero de morosos.
Si el solicitante es cliente de la
entidad, esta revisará también su extracto bancario para comprobar si es puntual con el pago de los recibos
o para conocer sus gastos fijos. Abonar a tiempo los recibos del gas o de la
electricidad puede ser tan importante como pagar a tiempo las letras de una
hipoteca a la hora de solicitar financiación.
En algunas entidades, los resultados
del algoritmo que calcula el score de
un particular son meramente informativos y ayudan al departamento de riesgo a
tomar la decisión final, mientras que en otras compañías, sobre todo en las
empresas fintech, el algoritmo es
quien toma la decisión final.
Aunque de momento el score crediticio se basa en argumentos
económicos, las redes sociales ya
empiezan a asomar como un nuevo factor para determinar la concesión de créditos.
En China el asunto ha ido más allá y el Gobierno ha lanzado un sistema de
puntuación ciudadana que valora variables como los antecedentes penales, el
retraso en el abono de los recibos o, incluso, las sanciones por fumar en lugares prohibidos. De momento, los que
tengan una puntuación baja tendrán vetado el acceso durante un año a aviones y
trenes de alta velocidad, aunque en un futuro podrían tener problemas también
para acceder a créditos.